Grupo Lisman Integrados

No busco compasión, busco una oportunidad: carta de un trabajador con discapacidad

Este artículo no lo escribe GrupoLisman Integrados.

Lo escribe uno de los nuestros. Nosotros solo le prestamos el blog. Porque hay cosas que solo se pueden contar desde dentro.

 

Si estás leyendo esto, es para ti. Sea quien seas.

Me llamo Juan. Trabajo en GrupoLisman Integrados. Y esta es mi carta.

 

SI TÚ TAMBIÉN VIVES ESTO, ESTO ES PARA TI.

No sé cómo se llama tu enfermedad. La mía llegó sin pedir permiso. No fue un accidente, fue un desgaste lento. Un día te cuesta subir un escalón, al otro, te cansas por atarte los zapatos. Hasta que un médico le pone un nombre y, sin querer, ese nombre te pone una etiqueta a ti: discapacidad física.

 

Lo que nadie te cuenta es lo que viene después. No es el dolor. Al dolor te acostumbras. Es el silencio, el silencio de tu móvil que ya no suena para ofertas de empleo, el silencio incómodo en una entrevista cuando explicas por qué caminas así, el silencio de tu casa cuando vuelves a escuchar el «ya te llamaremos, ya te avisamos». Yo envié 147 currículums. Los conté todos y de 147, me llamaron de 9, de esos 9, en 6 la entrevista duró menos de 10 minutos.

Empiezas a pensar que el problema eres tú, que ya no eres válido, que tu vida laboral se terminó.

 

Si tú estás pasando por esto ahora mismo, buscando empleo para personas con discapacidad y sintiendo que nadie te ve, quiero decirte algo que a mí me hubiera salvado: No eres tú. Es el sistema. No estás roto. Sigues siendo un profesional increíble, solo que aún no has encontrado la puerta correcta. Sigue llamando, porque hay puertas que sí se abren y yo la encontré aquí.

 

SI ERES EMPRESARIO, ESTO TAMBIÉN ES PARA TI.

Sé lo que estás pensando cuando ves en un currículum «certificado de discapacidad». Piensas en bajas, piensas en problemas, piensas en adaptaciones caras, piensas en «¿podrá seguir el ritmo?».

Lo sé porque yo también fui empresario de mi propia vida y me hacía las mismas preguntas.

 

Te voy a responder con lo que soy ahora, como trabajador de GrupoLisman Integrados.

No vas a contratar una discapacidad, vas a contratar a una persona que lleva años entrenando, sin saberlo, las habilidades que más buscas en el mercado: resiliencia, adaptación al cambio, superación, constancia y lealtad.

 

¿Sabes lo que es levantarte cada día sabiendo que tu cuerpo te va a poner trabas y aun así ir a trabajar con una sonrisa? Eso es compromiso y, eso no se aprende en un curso.

¿Bajas? Yo falto menos que muchos de mis compañeros sin discapacidad. Porque cuando sabes lo que cuesta conseguir un trabajo, no quieres perderlo.

¿Adaptaciones? A veces es tan simple como una silla diferente, un horario flexible o un ratón adaptado. Pequeños gestos que para mí son gigantes.

 

Cuando buscas un centro especial de empleo para contratar personas con discapacidad, no estás cumpliendo una ley. Estás tomando la decisión más rentable y humana que va a tomar tu empresa este año. Estás contratando a alguien que no va a fallar, porque sabe lo que vale una oportunidad.

No me contrates por pena. Contrátame por lo bueno que soy. Que es mucho.

 

Y SI ERES PARTE DE LA SOCIEDAD, ESTO ES PARA TI.

Quizás no buscas trabajo, quizás no tienes una empresa. Estás leyendo esto tomando un café.

Para ti también es esto. Porque la inclusión laboral no es cosa de unos pocos, es el termómetro de qué tipo de sociedad somos. Una sociedad que esconde a las personas con discapacidad física por enfermedad en su casa, pagando una prestación, pero negándoles un propósito, es una sociedad enferma.

 

El trabajo dignifica. El trabajo te hace parte de algo, te da amigos, anécdotas, autonomía para invitar a tus hijos a cenar. Nos quita la etiqueta de «dependientes» y nos devuelve la de «compañeros».

La próxima vez que veas a alguien con muletas, con una prótesis, en silla de ruedas o con una movilidad reducida, no pienses «pobrecito». Piensa «¿dónde trabajará? ¿Qué será lo que mejor hace?». Cambiar esa mirada, aunque sea un segundo, ya es inclusión.

 

Soy Juan, tengo una discapacidad física por una enfermedad y trabajo.

Trabajo en GrupoLisman Integrados, un Centro Especial de Empleo que no me dio trabajo por pena, me dio trabajo porque valía para ello.

Y hoy, por primera vez en mucho tiempo, no siento que tengo una discapacidad trabajando. Siento que tengo un trabajo, a secas. Como todo el mundo.

 

Gracias por leer mi historia hasta el final.

– Juan, Trabajador de GrupoLisman Integrados.


Desde GrupoLisman:
 Historias como la de Juan David son nuestra razón de ser. Si su carta te ha removido algo, haz algo con eso.

Si buscas empleo: Entra aquí. Tenemos oportunidades laborales para personas con discapacidad  y queremos conocer tu talento, no tu diagnóstico.

Si eres una empresa: Hablemos de cómo podemos ayudarte a crecer a través de la inclusión laboral. Ser socialmente responsable nunca fue tan rentable.

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